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Diego Amador: “Río de los canasteros” (Nuevos Medios, 2008).
Norberto Torres Cortés

 

(Publicado en El Olivo nº 156, julio-agosto 2008).


El flamenco tiene a algunos hombres-orquestas, capaces de grabar sus discos prácticamente solos. Ray Heredia, icono del Nuevo Flamenco que se nos fue tan pronto, Tino di Geraldo y sus burlerías, pero sobre todo el más flamenco del antiguo grupo Pata Negra, Diego Amador “El Churri”, cuya capacidad musical nos sorprende de nuevo con “Río de los Canasteros” (Nuevos Medios, 2008). Extraño personaje este “Churri”, niño prodigio de la Sevilla marginada, la de Triana reconvertida en gheto moderno de 3000 viviendas. Hombre tímido y prudente que solo vive para su música y el flamenco, su enorme talento quedó patente en detalles como cantaor ocasional, bajista y tocaor de mandola como miembro del grupo de Tomatito. El niño prodigio ya nos había avisado con un puñado de discos que podría convertirse en el Ray Charles o el Stevie Wonder del flamenco: “Anticipo flamenco” (Philips, 1994) , “El aire de lo puro” (Nuevos Medios, 2001), e incluso en Keith Jarret gitano con “Piano jondo” (Nuevos Medios, 2003). Sabíamos, viendo a la formación de José Fernández “El Tomate”, que Diego podía asumir su carrera en solitario, y que se estaba preparando para ello, asimilando con paciencia el mensaje de la renovación liderada por Camarón y Paco. Su voz “rajá” y melismática muy cercana a la del genio de San Fernando, pero en un registro más grave, nos decía que estaba por descubrir a un cantaor. Con “Río de los Canasteros”, El Churri ya ha dado este paso.

Podemos escuchar en este disco en primer lugar al cantaor heredero de Camaron, con temas sorprendentes que confirman la afición de Diego por el flamenco clásico, el que, por intemporal, no tiene fecha de caducidad. La taranta “Aire de Levante”, homenaje a sus raíces almerienses paternas, o la balada de Manzanita “Suena mi guitarra”, en los que se acompaña solo con el piano, con otra referencia indirecta a su alter ego madrileño, Ray Heredia. Luego está su lectura gitana de concebir el flamenco de hoy, alumno disciplinado de Tomatito en cuanto al ritmo en los tangos “Sangre milenaria”, las bulerías “Río de los canasteros”, las alegrías “Miel y sal”, los fandangos de Huelva “Calle las flores” y los tientos “Mi flamenca”. Por fín dos temas que escapan a clasificaciones, la bulería “Muerto de amor” que canta a dúo con La Susi, y la rumba “Al latín”, pretexto para reunir a su hermano Raimundo Amador y al guitarrista argentino Luis Salinas, para improvisar juntos sobre una base rítmica de jazz latino a la manera de Chick Corea. Diego Amador produce, mezcla, canta, toca los teclados, la guitarra, la mandola, el bajo, siempre con el toque mágico, su toque, de la eficacia con discreción, y cuenta con claboradores de lujo como Tomatito (guitarra), Bernardo Parrilla (violín), Piraña y Paquito González (percusiones), Tino di Geraldo (tablas), Carles Benavent (bajo), El Torombo (baile), Luis Amador y Bobote (palmas). “Río de los canasteros”, otra radiografía sin mancha del latido del flamenco gitano de hoy.

Norberto Torres Cortés


   

 

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